www.agronature.es
Menu
Te encuentras en:  Inicio » Noticias » BRAMBLEBEE. La ciencia busca soluciones a la polinización

Es ya sabido por todos que las abejas tienen papel fundamental en la producción de frutas y hortalizas. Su labor es imprescindible para que la polinización sea un éxito y podamos disfrutar y degustar alimentos tan comunes en nuestras dietas como, por ejemplo, naranjas, manzanas, pepinos… y un sinfín más. No obstante, como muestra de agradecimiento a la labor de estos insectos, los humanos estamos matando abejas en cantidades asombrosas, destruyendo sus hábitats y envenenándolos con pesticidas.

Esto, unido a que la población mundial crece a un ritmo vertiginoso, se traduce en la necesidad real de buscar una solución para conseguir alimentar a tal cantidad de personas con un número cada vez más reducido de polinizadores. Debido al gran desafío a corto plazo que supone esta cuestión, ya se están llevando a cabo novedosos estudios para intentar afrontar esta situación de la manera más eficiente posible.

La Universidad de West Virginia, en Estados Unidos, ha desarrollado una máquina a la que han llamado “BrambleBee”, cuya misión es la de polinizar de manera automática. El estudio se está llevando a cabo con arbustos de moras y los resultados están siendo asombrosos. No se trata, en ningún caso, de una forma de reemplazo del método natural ni de sustitución de las abejas, sino de una forma de garantizar que, en un mundo cada vez más poblado y con más necesidades alimenticias, en el que el número de polinizadores escasea peligrosamente, podamos dar respuesta a las necesidades de consumo de nuestra especie.

El funcionamiento de este robot agrícola se basa en un radar lídar, que a través de unas ráfagas láser consigue construir un mapa tridimensional del invernadero, para que de esta manera “BrambleBee” pueda encontrar el camino correcto en todo momento dentro de la explotación. El sistema va buscando, a través de códigos QR que sustituyen las flores, el punto exacto en el que actuar. Además, los investigadores están trabajando para sustituir estos códigos QR por fotos reales de las flores.

Después de recorrer las filas de la plantación, planea su siguiente paso para alcanzar tantas flores con su brazo extensible como sea posible. Luego, una vez que se coloca frente a una planta, otra cámara en ese brazo creará un mapa 3-D de la cosecha de mayor resolución. Si en ese momento “BrambleBee” determina que una flor está lista para la polinización, usará un pincel impreso en 3-D pequeño, de cerdas de poliuretano flexibles en el extremo de su brazo, para acariciar suavemente la flor. Esto transfiere el polen de los órganos reproductivos masculinos a los pistilos, donde comienza la polinización. El robot incluso podrá recordar las flores a las que ya ha golpeado, por lo que puede realizar varias ejecuciones a medida que las plantas maduran en el invernadero.

Obviamente, este sistema supone un mayor coste económico que el uso de las abejas de manera tradicional, pero ofrece una ventaja con respecto a los insectos, y es la gran cantidad de datos que puede proporcionarnos. “BrambleBee” puede reconocer el estado de la flor, indicándonos desde el brote hasta la fruta, por lo que se podría estimar cuantas frutas se van a obtener e incluso el nivel de calidad de las mismas.

Sin embargo, hay que insistir en que esta máquina no busca en ningún caso la sustitución de las más de 20.000 especies de abejas que vuelan por nuestro mundo. Este insecto, que según las leyes de la aerodinámica no debería poder alzar el vuelo debido a las dimensiones de sus alas en relación con su cuerpo, cumple una función tan importante que hace que sea imprescindible protegerlas, no reemplazarlas. La humanidad todavía necesita abejas, y cambios de política e investigación para tratar de salvarlas.

Lo cierto es que para obtener un gran impacto habría que usar muchos robots polinizadores, lo que a priori resulta complicado de imaginar. No obstante, aunque estas máquinas no lleguen a desempeñar un papel importante en la producción de alimentos para compensar el declive de las abejas, si podrían en un futuro emplearse por los agricultores para echar una mano, o funcionar a tiempo completo en invernaderos, trabajando junto a las abejas.

Fuente: Agronature
¿Te gusta el mundo de la agricultura y quieres escribir en Agronature.es? Contacta con nosotros